La verdadera joya del hotel es su restaurante. Es la seña de identidad del Prado de las Merinas. Su originalidad reside en su diseño; se trata de una sala semioval con grandes cristaleras a través de las que se puede disfrutar de la vista panorámica de Caleruega y del jardín. Es el lugar ideal para la celebración de comidas familiares, cumpleaños, aniversarios, comidas de grupo o cenas románticas.